viernes, julio 10, 2009
posted by *vane* at 10:41 PM

¿Dónde deja de existir el físico y comienzan los sentimientos?

No los puedo separar, pero lo deseo.

Siempre me pasa lo mismo.

Juzgo

Y me engaño.

Miento

Y me arrepiento.

 
miércoles, febrero 11, 2009
posted by *vane* at 12:17 AM

Mi primer amor fue un amigo de mi hermano. Fue todo tan rápido, tan inesperado. Lo conocí cuando era muy chica, iba a jugar a mi casa. Fui invisible por muchos años, hasta que me hice una mujercita. Te lo juro que para mí era todo, esperaba que fuera la hora, cada día, para verlo…aunque fuera invisible, aunque fuera sólo la hermana chica de su amigo.

Vivíamos todos en el mismo sector, en un grupo de calles paralelas, pero tenía que llegar el día en que me iba de aquel lugar. Pensé que no nos volveríamos a ver, ya que muchas veces las amistades ceden y se cansan, más de flojera que de otra cosa. Pero la amistad de ellos, continúo… y así alimento este deseo.

A él le gustaba la hermana mayor de mi mejor amiga. Era penoso… porque aquella niña ya era una mujer y yo competía con un par de tetas y un trasero. Sabía que tenías las de perder, pero no dude de mis sentimientos.

Una vez que nos cambiamos de casa, la cosa fue lenta…pero fui visible… ya era una mujercita, en pleno desarrollo y con una cabeza llena de ideas, mi lengua no paraba de compartirlas y de dejar salir mi sinceridad, la que es mi mayor característica. No te diré que fue amor a primera vista, aunque no podría confirmarlo. Pero comenzó a sentir cosas por mí, cuando yo todavía las sentía por él. Cuando venía a casa… esperaba el momento de quedarme a solas… hablábamos de tonterías, podía ser libre con él… decir lo que quisiera. Fueron buenos momentos, y últimamente, los recuerdo.

A medida que pasaron los años, yo ya comenzaba la etapa donde tenía que descubrir: la teoría se quedaba en el sillón mirando como llevaba a cabo la práctica. Me ilusione con otras personas pero él siempre a mi lado, escuchando todas mis estupideces. Me acuerdo que cuando venía a mi casa a visitar a mi hermano, y de pasada, a mi, se quedaba y en la noche se metía a mi pieza… algunas veces me hablaba, otras me miraba, me tocaba el pelo o me abrazaba. Todo demasiado inocente para su edad, de seguro respetaba mis pocos años. Recuerdo que una vez, cuando ya sabíamos que los dos sentíamos cosas, se me acerco y me beso… fue raro, lo confieso. Yo chica, roja de la vergüenza, me aparte. Me dijo: pensé que querías… yo solo lo mire. Fui a la cocina, donde estaba una amiga, y me puse a llorar. Es gracioso, porque aún no entiendo mi reacción. A lo mejor me asuste, no lo sé.

Siempre estaba presente, en mi vida.

Cuando estaba en cuarto medio, se dio la oportunidad de estar juntos. Una noche, me dijo “te quiero ver”, le dije que pasara por mi casa, para que habláramos. Mamá había salido con su pololo y nos dejo solos, ella siempre confió en él, era uno más de la familia. Nos sentamos en el sillón, un tanto incómodos, me pregunto sobre mi ex pololo, hablamos de la vida, del colegio, de la universidad. No era necesario declararse, sabíamos que era lo que sentía el otro. Hablamos toda la noche, nos acostamos en el sillón, sin hacer nada… completamente entregados a lo que pasara. Acordamos que cuando el volviera a Santiago, en dos meses más, comenzaríamos a vivir aquel sentimiento. No recuerdo si me lo dijo o yo lo interprete así. Cuando se fue esa mañana, no podía estar más feliz.

Se fue a trabajar a Antofagasta, junto a una amiga que vivía allá y las cosas cambiarían de rumbo. No recuerdo bien, si se alejo lenta o de una vez, pero paso. Llego un momento, donde no supe más de él. Mi “amiga” me decía que estaba bien, que “hablaba siempre de mi” y yo, la estúpida, lo creí. Cuando volvió ya no era lo mismo, no me quiso ver. Me sentí herida, golpeada… “estafada”. Mi amiga se vino a quedar unos días a Santiago, a MI CASA y una noche me dice: “me va a pasar a buscar El, ¿quieres venir con nosotros?” Yo quede en estado de shock… ¿Por qué vendría a mi casa a verla a ella, si nunca se quiso juntar conmigo? Meses después conocería la respuesta…cuando mi hermano en una sincera confesión, después de verme sufrir, me contara que ellos habían estado juntos en Antofagasta y que dejara de actuar como la tonta de la novela. El mundo se cayó en pedazos, literalmente.

No vale la pena que cuente como enfrente a la puta esa, sólo diré que mis palabras hablaron perfectamente desde mis sentimientos.

Lo vi un par de veces después... me conto la historia. Me dio pena, claro… pero no podía hacer nada. Lo invite a mi fiesta de graduación, me dijo que tenía una nueva relación y que su polola seguramente no entendería “esta amistad”. Y me dejo sentada en la puerta de mi edificio, esperando una simple explicación. Perdí tantas noches, tantas horas pensando que MIERDA HICE MAL. Todavía no encuentro la respuesta.

Nunca más hable con la “amiga-puta” de Antofagasta. Acepté las disculpas pero no olvidé. Entre más lejos de mi vida este, mejor. Siempre he pensado que si no se comparten las reglas basicas de educación, no vale la pena seguir una relación.

De él, no supe más. La amistad con mi hermano, termino.

Y no sé porque las noches de enero me recuerdan esas tardes infantiles, mientras lo miraba, ese beso corto, la promesa de una linda oportunidad que nunca se dio. A lo mejor es tonto. No me deprime el tema, solo me da nostalgia. Ojala volver el tiempo y vivir de nuevo esas tardes donde era invisible o devolver aquel beso o sólo abrazarlo más, dejar de perder el tiempo en estúpidos para sólo quedarme con él.

Fueron años de enamoramiento, muchos años… nunca los aprecio o los deje pasar.

 
martes, febrero 03, 2009
posted by *vane* at 12:15 AM

¿Cómo decirle a una madre, que ya no tiene 15 años? ¿Cuál sería, en este caso, mi labor? Juega a ser una niña, a vivir todo lo que por nuestra culpa no pudo descubrir. No la culpo, no alcanzo a madurar. No quiero dañarla, porque en tiempos pasados ya nos dañamos. Fueron esas peleas a gritos donde irremediablemente terminas llorando. Nos dañamos en lo más profundo. Dejamos de ser madre e hija, a instantes, para luego solo ser dos personas que coincidan en un mismo lugar.
Hoy, fue como volver a esos instantes, me asuste porque no quiero vivir lo mismo. Entonces, ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo hago para que ella entienda que la que tiene 22 años soy yo? No niego que ella se salto etapas, por un embarazo temprano, pero no tengo que sufrir las consecuencias de aquello. No tengo que controlar su vida, porque no es mía, pero no debería afectar nuestra relación, sus actos. Sus acciones deben ser disfrutadas o sufridas por ella y solo compartirlas si necesita consuelo o alguien que la escuche, pero no para dañar, afectar o perjudicar nuestra relación.
Algunas veces siento que hablo sola, hablar con mi mamá es como mirar una pared o esperar respuesta de alguien que ni si quiera aprende a hablar. Es raro, es la madre más juvenil y buena onda que conozco, es lejos una amiga antes que una madre… pero claramente, siempre será madre antes que amiga.
Con mi hermano muchas veces lo hemos discutido, le hablas y hace como que escucha pero en realidad nada le queda. Siempre pendiente de sus asuntos. Nos tendría que escuchar, consolar, aconsejar… pero no hace más que hablar de cosas sin importancia, sin ver que podemos estar tristes o callados.
Siempre me he destacado, según los demás, en saber escuchar y tener la palabra precisa… pero uno necesita que algunas veces las cosas sean al revés. También tengo problemas, así como los tiene mi hermano, y necesitamos una mano amiga, una guía que antes vivió lo que nosotros comenzamos a sentir, alguien que al menos al llegar a casa, nos escuche.
A lo mejor soy egoísta al hablar así de ella, pero no se de que otra forma desahogarme. Estoy atada de manos y palabras, ya que la amo… y no veo la vida sin ella, pero no puedo dejar escapar las cosas que me han molestado. Su insistencia en temas que no tienen remedio, la obsesión respecto al amor, los malos caminos que toma, los amores no correspondidos que me hacen perder el tiempo a mi… si, a mi!!... porque la veo sufrir, después de decirle muchas veces que no tiene ni pies ni cabeza… algo que ni si quiera podemos llamar relación. Tener que soportar sus mentiras, cuando conozco la verdad… me hace sentir miserable… al querer relacionarme con ella.
Algunas veces pienso que soy la madre y ella la hija que aprende, aprende de la vida y sus errores.
No debo sentirme así, no quiero hacerlo…
No quiero criar a nadie… sólo tengo 22 años y quiero vivir… ella me da las alas… me ofrece todo…
Pero como en toda relación, uno siempre pide más…
Y esta vez, fui yo…
 
viernes, enero 02, 2009
posted by *vane* at 11:09 PM

Buena noche pase junto a ti

No dormimos… aunque tú tenías sueño pero no me dejaste ir

Te pregunte muchas veces… pero me decías: no, quédate conmigo.

A momentos nos mirábamos y reímos

En absoluta sincronización.

Lejos una noche especial.

Me provocabas

Y yo jugaba, eso lo dijiste tú.

Me hablaste de tu pasado

Y yo…del mío.

En una absurda confesión

Te dije lo que me asustaba…

Pero lo dejaste pasar, porque no nos afectaba.

Nos acostamos, sobre la cama,

Como dos verdaderos amigos…

Aunque cómplices...

En la mañana me fuiste a dejar…

En el camino, fueron bromas de tu parte

Yo solo pensaba como sería dejarte

Me pediste que nos volviéramos a ver

Yo, estúpidamente, nada dije

Cuando te abrace…

Fue raro…

Como nostálgico…

Fue eterno…

Volví a casa… a la realidad.

A la realidad.

 
jueves, mayo 01, 2008
posted by *vane* at 10:15 AM

¿Cual es la diferencia entre ser zorra o puta?

Soy zorra porque quiero...
Soy puta porque lo siento...



(canción rara... demasiado sincera...)
 
miércoles, marzo 05, 2008
posted by *vane* at 10:44 PM

Abrázame

Solos tu y yo…

En silencio…

El constante silencio

¿Qué haría sin ti?

Cómplice

Compañero

Sin las malditas palabras ya gastadas,

Las oraciones que se repiten para intentar explicar algo que no necesariamente tiene esa respuesta.

Sin duda, eres el que me mira y saca todo de mí

No necesitas las molestas palabras

Mucho silencio, es lo ideal.

Los problemas van y vienen

No podíamos anhelar perfección

No la queremos en ningún sentido.

Algunas veces pienso que me gusta estar enojada contigo, es estupido, pero creo que podemos apreciar más lo que tenemos.

La pelea de dos amigas, me hace recordar que cada palabra vale…se lo repetí muchas veces a una de ella… y no quiso escuchar, llevada por el “amor que no existía”. La otra de alguna forma se enteraría y yo no era quien para revelar secretos ajenos. Claro, ellas me involucraron en algo que yo no quería… pienso que para repartir culpas. Pero como decir NO… a una amiga. Es imposible. Y siempre estuve para ambas, a una la escuche… y la otra me escucho. Y todo termino en esto… una pelea por algo que se pudo haber evitado.

Creí que acercarme más a esas personas que amo era lo que deseaba, pero ya me arrepentí. Que decir, que hacer… si no lo siento o no lo quiero sentir. Me acerco más a mamá porque tenemos más espacio para compartir… pero siento distintas cosas por todos los demás. Tengo un leve problema de estupidez pegado a la cabeza.

Seguir solo a una persona siempre es difícil… que pasa cuando son muchas las personas que quieres seguir.¿Que puedes hacer con esos vacíos que se clavan dentro de ti cuando hablas con él?... que te importa si es correcto o no. No quiero luchar contra nada. ¿Quién tiene el derecho de decirme que es lo correcto? Y si quiero algo distinto, si quiero seguir las reglas que me da el día. Total, cada uno se buscas los problemas… y uno siempre sabe las consecuencias.

Ya casi no escribo en mi cuaderno

No tengo nada que escribir….

 
sábado, febrero 02, 2008
posted by *vane* at 3:13 PM


El día de mi cumple llegaría la gran sorpresa, esperada y antes negada… Un bello maltes llamado Amir. Pequeño, jugueton y muy porfiado…

No hay gran presentación… sólo es mi nuevo amigo… por mientras soy una madre, luego seré una amiga…